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Tarjeta única

Crear un billete integrado en formato monedero prepago o postpago que sirva para todos los transportes públicos de la Comunidad de Madrid y que integre, física o virtualmente, las nuevas modalidades como las plataformas de carsharing, la red regional de bicicletas públicas e incluso el taxi.

En 2017 la Comunidad de Madrid implantó la “Tarjeta Multi”. Aunque presentada como un billete integrado en realidad es un simple soporte de los títulos de cada empresa que ya existían antes. El resultado es un sistema complejo y farragoso, que no permite cargar billetes de zonas diferentes si se solapan entre sí (por ejemplo A-B1 y B1-B2) obligando al viajero a comprarse varias tarjetas. Además, la “Tarjeta Multi” no permite cargar billetes sencillos de autobús (ni de la EMT ni autobuses interurbanos) así como tampoco ningún billete de Cercanías Renfe.

Nuestra propuesta es la creación de una tarjeta realmente integrada, de funcionamiento sencillo e intuitivo. Un soporte que se recarga con el importe deseado y la periodicidad que necesite y, según va viajando, descuente el importe correspondiente al modo usado. Este sistema cuenta con la ventaja de poder combinar diferentes modos de transporte público en un lapso de tiempo concreto, sin volver a pagar otro billete. De esta forma se fomenta la intermodalidad del sistema, permitiendo viajes más rápidos de origen a destino, y simplificando la usabilidad especialmente de los viajeros que, esporádicamente, necesitan utilizar un modo de transporte que no sea el habitual.

En este soporte integrado queremos integrar a más modos que, en los últimos años, se han hecho claves en el cómo nos movemos: las plataformas de movilidad compartida. Además, a través del saldo de esta tarjeta, se podrá pagar en los taxis de la Comunidad de Madrid, lo cual reforzará su papel de servicio público. Por último, a través de los datos anonimizados que este soporte facilitará a la Administración, ésta tendrá capacidad de conocer en tiempo real cómo se mueven los usuarios y usuarias y, con ello, tomar mejores medidas en la planificación.

Por otro lado, tener un soporte con esta configuración, permitiría implementar con mayor facilidad los diferentes títulos y tarifas nuevos como serían el Abono Social, los billetes específicos ante episodios de contaminación y una posible tarificación vinculada a los horarios valle y punta de uso del sistema público, además de otras tarifas de carácter social que pudieran hacerse necesarios.

Experiencia ya en marcha

Barcelona y su tarjeta T-10, con la que es posible realizar 10 viajes combinando metro, bus, cercanías, ferrocarriles de la Generalitat, tranvía e interurbanos durante hora y cuarto. El sistema de Barcelona abarca todo el área metropolitana, con un esquema zonal similar al de nuestro Abono Transportes. Su implantación incrementó el número de viajeros en un 7% durante el primer año.

¿Para esto está el abono transporte?

No, porque éste le es útil a los que hacemos más de 40 viajes al mes. Y esa situación abarca sólo a un tercio de la población de Madrid. El resto, quienes no necesitan usar el transporte público todos los días, se ven abocados a usar varios billetes unimodales sin poder aprovechar las ventajas de una red intermodal como la que tiene Región, a pesar de que el Consorcio está (o debería estar) para unificar las tarifas entre modos de transportes (Ley 5/1985). Una situación que también padecen los usuarios del Abono cuando desean viajar fuera de su zona de validez en momentos concretos.

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